Mayo 2026
Para entender el futuro que estamos construyendo hoy, es indispensable mirar hacia atrás y recordar el camino que hemos recorrido. Nuestra historia es una de ambición, de adversidad y, por sobre todo, de evolución.
El 10 de enero de 2020 publicamos nuestra segunda carta del director. En ella, hacíamos eco de nuestra primera carta fundacional del 3 de enero de 2019, donde plasmamos el sueño de WillyTransporte: democratizar los viajes de pasajeros. Nuestra visión era clara y disruptiva, queríamos un ecosistema justo con tarifas equitativas y sin comisiones para los conductores, quienes asumen la mayor carga de costos operativos, desde el combustible hasta las mantenciones y seguros. Nuestro modelo contemplaba que fuera únicamente el pasajero quien pagara una comisión mínima y justa, destinada exclusivamente a mantener la plataforma, logrando así que todas las partes involucradas estuvieran felices.
Esa segunda carta relataba cómo trabajamos incansablemente durante todo el 2019. Superamos cientos de miles de problemas y dificultades técnicas que fuimos derribando una a una. Para enero de 2020, la aplicación ya estaba lista, en fase de pruebas, y a un paso de estar disponible para su descarga en Android e iOS.
El desarrollo culminó con éxito y la aplicación vio la luz, iniciando sus operaciones de manera oficial el 11 de marzo de ese mismo año. Sin embargo, la historia nos tenía preparada una prueba insuperable: apenas 10 días después, el mundo se paralizó por la pandemia. Tres semanas más tarde, la cortina de WillyTransporte tuvo que bajarse. Así, sin más, el proyecto dejó de existir tan pronto como partió, derribado por un factor de fuerza mayor imposible de predecir. A los pocos meses, apagamos los servidores y la empresa entró en un profundo letargo.
Los años pasaron y la compañía permaneció sin actividad alguna. Hasta que llegó enero de 2025.
La Inteligencia Artificial ya estaba en auge, y mi curiosidad intrínseca como informático y desarrollador de software me empujó a entender cómo funcionaba esta tecnología desde sus cimientos. Comencé entonces un proyecto aún más ambicioso: construir una IA desde cero, impulsado inicialmente por un mero afán de aprendizaje personal.
Con el paso del tiempo, el código cobró vida y esa Inteligencia Artificial fue transformándose en una realidad cada vez más palpable. Llegó el momento en que hubo que buscarle un fin, un objetivo real. De ahí nace la idea de democratizar nuevamente, pero esta vez llevando a todo negocio del retail —sin importar su tamaño, tipo o volumen de ventas— una IA sofisticada, especializada y a un costo totalmente accesible.
El propósito es claro: hacer Inteligencia de Negocios de alto nivel. Para lograrlo, desarrollamos una red neuronal agencial hiperespecializada para el retail, nuestro motor WillySynaps. Hoy, WillyLabs es una realidad tangible. Hemos logrado construir en un tiempo récord de un año esta modernísima red, y nuestros primeros clientes ya están obteniendo resultados magníficos, materializando predicciones precisas y reduciendo mermas.
No somos una promesa futura; somos una solución operando al más alto nivel. Hoy nos enorgullece destacar las características únicas que ya definen nuestro ecosistema:
Este 2026 nos plantea desafíos aún más apasionantes para escalar nuestra Inteligencia de Negocios a niveles corporativos globales:
La tormenta de 2020 nos detuvo, pero la resiliencia nos trajo hasta aquí. El futuro de la Inteligencia de Negocios ya empezó, y lo estamos construyendo hoy.
Atentamente,
Guillermo Vallespir
Director, WillyLabs